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Historia del parapente, el vuelo del hombre a través de los siglos

Volar es sinónimo de libertad y la libertad, nuestro bien más preciado. El parapente es una actividad y un deporte que según aseguran los entendidos, es lo más parecido a sentirse un pájaro con las alas desplegadas en el espacio infinito.

La palabra parapente deriva del francés como acrónimo de “parachute” que significa paracaídas, de ahí “para” y “pente” (pendiente), porque en la historia de esta actividad hubo unos montañeros que idearon algo así para bajar volando de las cimas que conquistaban. Este hecho supo atribuirse como hito inicial del parapente a finales del siglo XX, sin embargo, sus orígenes, se remontan a muchísimo tiempo atrás.

Una máquina de volar de hace 500 años

El genio de Leonardo Da Vinci a mediados del siglo XV hizo un estudio pormenorizado del vuelo de los pájaros con el fin de inventar máquinas para volar. El paracaídas, precursor del parapente, fue el diseño más sencillo de Da Vinci, y una de sus obras maestras, el ornitóptero, funcionaba de forma semejante al ala delta actual.

La modalidad de navegar los cielos con ayuda de las corrientes de aire y la termodinámica, siguió siendo objeto de estudio.

Siglo XX, pasan las guerras y estalla el auge del vuelo deporitvo

En 1898, el brasileño Santos Dumont, realizó la primera ascensión en globo en París. Más adelante incursionaron en mecanismos de vuelo los hermanos Wright y, en 1922, Reinhold Platz, construyó una nave voladora aerodinámica con una vela rígida de tela que constituye la primera versión documentada de un planeador ligero y funcional.

Los paracaídas se usaron como pertrecho bélico durante la primera guerra mundial pero en 1931, la Unión de Juventudes Comunistas del Komsomol, tomó el control de la flota aérea de la URSS y convirtió al paracaidismo en un deporte popular y una de las actividades favoritas de los jóvenes. Sellos postales de la URSS de 1936 dan muestra de ello.

Posteriormente, en los años 50, Francis Rogallo desarrolló un artefacto volador de estructura rígida con alas flexibles. Dos años después, en 1952, Domina Jalbert creó el “parafoil”, un paracaídas con deslizamiento gobernable y el piloto y cronista Walter Neumark, aseguraba que no faltaba mucho para que los pilotos fueran capaces de volar por sí mismos.

En 1961, el ingeniero francés Pierre Lemoigne realizó paracaídas mejorados que permitían ser dirigidos y controlados. Por esos años -década del 60-, se atribuye a David Barish ser el inventor del parapente. Sin embargo, según venimos dando cuenta, ya tenía varios siglos de experimentación e historia. El crédito a Barish se debe a su vinculación con la NASA donde desarrolló lo que llamó “ala de navegación”, cuyo objetivo era recuperar cápsulas espaciales. Su creación se basó en el invento previo de Domina Jalbert y fue probado por el mismo David en 1965.

Los escaladores que desescalaban volando

Al mismo tiempo que Barish estrenaba sus alas, en los Alpes franceses, nacía el parapente como acrónimo de parachute. Los escaladores con mucha menos ciencia pero el mismo ingenio, empezaban a usar artefactos más rudimentarios pero que respondían a la misma lógica y tecnología para lanzarse desde las montañas. Sus parapentes novedosos bajaban paulatinamente un metro de altura por cada metro recorrido a una velocidad de 20 kilómetros por hora.

La década del 70, paz, amor y vuelo libre

En 1968 las cometas de Rogallo, con alas de tela metálica y tubos inflables, evolucionaron hacia paracaídas cuadrados con celdas insufladas por el viento a medida que se descendía. Las máquinas voladoras con las que había soñado Da Vinci quinientos años antes revolucionaban los cielos. En Australia remolcaban con lanchas a los primeros voladores con alas flexibles, en las costas californianas las primeras alas delta hacían sombra a los surfistas mientras que, jóvenes paracaidistas, se arrojaban volando desde las colinas al este de Montana.

A partir de 1978 la práctica espontánea y divertida comenzó a convertirse en un auténtico deporte practicado en todo el mundo. La personas atraídas por esta forma de viajar por el aire, deseaban maximizar la potencia de sus vuelos. El diseño de los parapentes fue evolucionando a un perfil más aerodinámico con una tela menos porosa. Los nuevos diseños se acoplaban a las distintas técnicas para pilotearlos.

En 1986, el parapente se había extendido en Europa y cada vez surgían más adeptos. Para satisfacer la demanda aumentaron las fábricas que concentraban su atención en parapentes cada vez más estables que garantizaran confianza y seguridad a los amantes de la actividad. Luego la fabricación se fue diversificando según su uso. Diseños de alas y doseles diferentes según fueran destinados a pilotos profesionales, intermedios o de competición.

En el TOP list de las actividades aéreas más demandadas

El parapente es una actividad recreativa que atrae a hombres y mujeres de todas las edades, sin importar su profesión o aficiones generales, ni su procedencia. En el interés por el parapente como actividad recreativa, prima el deseo intrínsecamente humano de volar, y eso nos iguala más allá de nuestro quehacer cotidiano en tierra firme. ¿Quién puede pasar una vida entera indiferente a mirar el cielo sin que despierte en sí el deseo de flotar en él? Es una pasión que nos atrapa y que, gracias al parapente, puede hacerse realidad, utilizando los recursos que la naturaleza ofrece y en contacto íntimo y completamente libre con ella.

Requisitos y recomendaciones para volar

No hace falta tener una contextura física determinada ni entrenamiento para lanzarse en parapente ya que sólo será necesario correr unos pocos pasos para despegar. En cuanto a la edad, si bien se exige permiso de los padres para los menores de 14 años, han volado niños desde los 2 o 3 años con familiares relacionados profesionalmente con la actividad, y adultos de más de 100 años. El record de mayoría de edad hasta el momento, lo ostenta Peggy Mcalpine quien se arrojó ¡en parapente a los 104 años! Incluso hay personas que han comenzado a incursionar en parapente con más de 70 años de edad.

Para iniciarse en la actividad es bueno tomar un vuelo bautismo en un parapente biplaza o tándem con un piloto avezado. Los vuelos bautismo generalmente duran entre 10 y hasta 40 minutos, según las condiciones atmosféricas y cómo se sienta el iniciado. La emoción de estar suspendido en el cielo, elevarse al ritmo de los pájaros, el efecto de sentir la brisa a nuestro completo alrededor, puede ser un shock demasiado excitante la primera vez y por eso, un vuelo de aproximadamente media hora, resulta el tiempo ideal para empezar.

Es importante realizar este vuelo con un piloto con titulación y licencia para volar en biplaza, así tendremos la garantía de despegar, volar y aterrizar con total confianza, que nuestro vuelo esté libre de preocupaciones y sea completamente placentero. La Federación Aeronáutica de España exige que los pilotos cuenten con esta licencia y un seguro asociado para piloto y pasajero.

Luego del primer vuelo muchas personas descubren la magia de volar en parapente y sienten que desean hacerlo por sí mismos, algo que se logra tras hacer un curso de parapente. La escuela que elegiremos debe ser una institución calificada.

La mayoría de las zonas populares de parapente cuentan con escuelas registradas en las federaciones nacionales y disponen de los equipos de entrenamiento adecuados para prestar a los alumnos durante el curso. Antes de acceder a un curso de iniciación que dura alrededor de 10 días es importante verificar la certificación de la escuela y el estado y homologación de los equipos que se utilizarán. Tras el curso de iniciación ya estarás en condiciones de despegar y aterrizar solo.

¿Cuánto cuesta volar en parapente en España?

Si vas a empezar a hacer parapente probando, en vuelos bautismo o vuelos biplaza un poco más largos a medida que vas ganando en placer y en confianza, el precio en España va en relación a la duración de la salida. Suele rondar los 80 euros por 20 minutos de vuelo.

Los precios luego tienen algunas variaciones como tan sólo acceder a una prueba breve, una especie de vuelo bautismo de 15 minutos por 60 euros o hacer todo un tour turístico de una hora sobre una región desde el aire por 150 euros. La grabación de la experiencia es algo que debes considerar, incluirla en la excursión será una manera estupenda de revivir esta magnífica experiencia en el aire, una y otra vez, volviéndote a ver en pleno vuelo.

Si luego de probar lo que se siente, quisieras ser total dueño de tu libertad en el aire, puedes ingresar a un curso de parapente. En España los cursos de iniciación arrancan desde los 300 euros. Al principio puede resultarte caro pero una vez que tengas tu licencia y tu equipo, sólo tendrás que elegir el lugar desde donde quieres volar y llegar hasta allí.

Para ser un parapentista autónomo necesitarás un kit completo que puede costar alrededor de 3000 euros nuevo, o menos de 1500 si es de segunda mano.

Materiales y equipo necesarios para hacer parapente

  • Parapente: una estructura de tela ligera auto-inflable similar a un paracaídas pero más alargado, con una estructura más compleja formada por varias celdas abiertas por un extremo lo cual permite que se llenen de aire y que la estructura mantenga una forma aerodinámica para posibilitar la sustentación en el aire. El parapente va unido mediante finas cuerdas de material altamente resistente a un arnés en el que el piloto va sentado con un mando en cada mano quele permite variar la trayectoria de vuelo.

  • Arnés o silla: es donde vamos sentados durante vuelo. Es la unión entre un arnés y un cómodo asiento. En el momento del despegue y aterrizaje nos permite ponernos de pie y durante el vuelo, permanecer sentados. La silla lleva protecciones dorsales y en el biplaza, el sitio del piloto es diferente para permitir que el pasajero vaya delante.
  • Casco: debe cumplir la norma EN966, nos protegerá sobre todo y por si acaso al momento de aterrizar.
  • Paracaídas de emergencia: último recurso del que dispone el piloto en caso de que las cosas vayan demasiado mal. Es la parte del equipamiento menos utilizada en la historia del parapente pero hay que llevarlo obligatoriamente. Todos los pilotos reciben formación para su utilización y se hacen prácticas regularmente.
  • Diversos instrumentos electrónicos: variómetro, GPS, y equipo de radio ya que el vuelo exige estar conectado en todo momento con otros pilotos y con la base.

El peso de todo el equipo suele rondar los 15-20 kg, aunque hay equipos para montaña que llegan a pesar menos de 5 kg. Un equipo biplaza para el vuelo tándem puede aumentar hasta 30 kg. Contar con un buen equipo al momento de adquirirlo marcará la diferencia entre una larga carrera de vuelo o no querer volver a sacar el parapente de la bolsa.

Como ves, un deseo imposible como volar puede resultar un milagro o un sueño hecho realidad a través del parapente. No te quedes mirando el cielo para siempre y sin intentarlo, vuela en un click con nosotros y podrás elegir entre varias alternativas para dar tus primeros pasos -o aleteos- en la inmensidad.

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