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Víctor Rodríguez o moncho78, está en el Top Ten de los mejores parapentistas del mundo en paramotor y en el año 2020 ha demostrado ser el mejor de España en el rubro. Lleva dieciséis de sus treinta y tres años volando -¡la mitad de su vida!- y doce años trabajando como bombero.

Él mismo se define como un individuo netamente explorador, muy apasionado y aventurero con mucha energía. Una energía que siempre va más allá, nos dice, y que ojalá nunca pare, reconociendo al mismo tiempo, que hay que gestionar muy bien esa energía.

Víctor Rodríguez, conocido en las redes como “moncho78”, no sólo se preocupa de sus logros deportivos sino que, apenas comenzada nuestra charla, señala que busca mejorar como persona.

-Estoy en el camino espiritual -nos comenta- practico meditación y trato de ganar empatía para llevarla al entorno. No sólo para mí.

Tabla de contenidos

Dices que te sobra energía, siempre estás en actividad, incluso te has ido a esquiar…

Sí, actividad metemos casi demasiado, mi familia y amigos cercanos me dicen “para”, pero la vida es sólo una y hay que aprovecharla a tope, los días son cortos…

Vale decir que, o te vas a esquiar, o te lanzas en paracaídas, no paras…

Mi deporte es volar, pero practico también montaña, escalada, paracaidismo, buceo, deportes secundarios pero que igual los tengo ahí. Como tenerlos presentes para jugar.

¿De dónde surge el nick de Víctor Rodríguez, moncho78?

Moncho no tiene nada que ver con Víctor, viene más de Ramón, pero me empezaron a llamar así en el colegio, de chavalín, por una historieta que es una bobada. Era la época de Ronaldo, el futbolista, el rapado, ahora ni soy tan futbolero como antes, pero en aquella época me rapaba como él.

Un día, con una gran nevada en mi zona de León donde vivía, mi madre me abrigó demás. Yo tenía unos trece años y salí al colegio envuelto en un plumaje enorme, con unas botas y la cabeza rapada sin gorro y apenas llegué me dijeron “pareces un moncho”, por un “muñeco”. Al salir al recreo ya todos me estaban llamando así, los profesores, los compañeros, y quedó “Moncho”. Y luego el 8, que es mi número favorito y el 7 con el que también juego bastante.

Tu sueño es volar, viajar… Cada vez que puedes estás en un sitio o en otro, ¿cómo ha sido el camino para esto?

Básicamente es uno de mis grandes logros. Aparte de haber aprobado la posición de ser bombero, abrirme un hueco en este mundo en el que, aunque sea un deporte minoritario, hay mucha gente y mucho nivel, sobre todo aquí en España que hay mucho nivel. Por esta pasión me he metido en berenjenales, sobre todo en competición.

Estar en el Top Ten a nivel mundial que tiene un cierto reconocimiento. Pero no sólo en competición sino también en equipos de exhibiciones, para plataformas en las que invitan a los mejores en esa modalidad y lo hacen coincidir con un festival de algo como el que nos invitaron en China, en las montañas de Avatar, donde se rodó Avatar y que te invitan para eso. Es estar activo siempre y sobre todo, el logro que más valoro, es el de tener muchos amigos por todos lados. He hecho rápido muchos amigos por donde he ido y siempre les digo, si sale algo, ¡invitadme!

La parte mas difícil es intentar estar ahí, siempre innovando, a veces no sabes si estás currando bien o mal y veo que son ciclos, como en la vida misma. A veces piensas que te va a ir mal y te va bien y a veces, en la competición que más aspiraciones tenías, te va mal. El camino difícil es estar siempre ahí, si te alejas, te desvinculas.

Aunque viajes fuera siempre estás entre amigos, ¿sueles visitar sitios donde ya has estado, y que ya conoces gente?

Sí, pero te salen historietas por todos los lados, todo el tiempo. Yo no dejo nada librado al azar, dejo la chispa hecha, escribo y espero un poco a que respondan. Así es como he hecho planeas de viajar a sitios donde nunca antes se ha volado.

¿Cuál es el viaje que más te ha gustado?

Hace unos años, volar encima de las pirámides, como pioneros esa vez. Antes habían volado unos pilotos de Egipto para ver que todo estuviera bien antes de invitarnos. Nos habían invitado a mí y a un grupito de españoles y eso fue memorable.

Pero también he volado en plan de aventura por África. África interior, Senegal, Gambia. He estado volando en Tailandia, a mi bola. Coges un pick up y vuelas sobre sitios sagrados. He cruzado de Mallorca a Menorca, sobre Islandia, sobre el desierto de Oman. Esa pregunta es muy difícil de responder porque si bien el vuelo sobre las pirámides fue una pasada, fue el más majestuoso, no fue el más divertido. Más divertido es cuando te da la sensación de libertad. Cuando te llevas el motor en un avión y te vas buscando la vida por ahí. Como en Tailandia o en Oman. Es difícil elegir.

¿Has publicado tus historias por si alguien se quiere pasar a ver?

Como teníamos esta entrevista hoy y he estado haciendo limpieza en mi perfil, he ido recordando cosas y he estado poniendo algunas buenas. A veces yo mismo me digo -guay, ojalá llegue a viejo y pueda recordar algunas, porque son realmente para recordar, aunque siempre las contarías minimizadas.

Actualmente estás volando, viajando, en un futuro ¿tienes pensado abrir tu centro de vuelo en parapente y paramotor?

Mi trabajo profesional es ser bombero, por eso, aunque me dedique profesionalmente a este deporte, si me jubilo a una edad cercana a los sesenta años y me encuentro bien, pues igual podría abrir una escuela, que era mi otra opción.

Actualmente he ensañado a volar gente cercana, de mucha confianza. Tengo un alumno, por llamarlo de alguna manera, al que estoy ayudando a volar sin ser una escuela. Y le enseñas mejor que en una escuela, igual le dedicas mucho más tiempo, mejor que en una escuela. Y así he enseñado a volar a amigos cercanos que están volando con mucho nivel. Hago volar a gente o me llama gente para volar conmigo, para hacer sorpresas, exhibiciones en pueblos o festivales y, de manera excepcional, enseño. Pero como compañeros, sin prisa, sin horario, sabiendo que así es mi ritmo, por ejemplo, tres meses dando clases. Abrir una escuela en el futuro, quién sabe… podría ser una buena cosa, pero por ahora, no.

¿Cómo compaginas a Víctor Rodríguez moncho78 con ser bombero?

Tengo mucho que agradecer a este trabajo que me da mucho tiempo libre. Trabajamos veinticuatro horas, como si fueran tres días, y descansas cuatro días. Trabajo y tengo libre cuatro días en los que no paro. A veces cambio con algún compañero y sólo con un cambio con un compañero tienes diez días para irte a otro lado. Ir al otro lado del mundo, como a Australia, donde fui con mis hermanas, requiere más días, y ahí pides vacaciones para juntar quince días o más.

Juntar una semana o diez días es muy fácil; en este sentido agradezco mucho a este trabajo, es algo que ya sabía desde el principio porque pregunté el horario. No tengo nervios en ese sentido sino más en la preparación del evento que en las facilidades de ir y venir. Es un trabajo que agradezco mucho en el horario y es un trabajo muy vocacional ser bombero.

Yo estaría trabajando como bombero aunque no tuviera esta libertad en Valladolid porque coincide que somos una plantilla amplia y que abastecemos bien a la ciudad y alrededores. Igual en otro parque tendrías que estar siempre doblando más. Ahora tengo esta facilidad, ahora, luego nunca se sabe.

Entramos al tema de la competición, ¿cuál es el logro que más te haya satisfecho?

Fíjate que el 2020, con el covid y toda esta historia, ha sido casi mi mejor año de competición. Ha a habido sólo dos competiciones, una en Polonia en esos tres meses que nos dieron de tregua, y ahora el campeonato de España que no fue campeonato de España al final, por un lío de las federaciones. O sea que Víctor Rodríguez moncho78 hubiera sido el campeón de España, porque fui el primero del Open, pero no tengo el título.

Aquí hay mucho nivel, yo venía muy fuerte de Polonia, mi mejor campeonato internacional, conseguí meterme en el Top Ten -siempre había estado once o doce a nivel mundial-, y venía muy motivado. Me entero, el último día, que la Federación no había conseguido no sé que trámite. Fue el mejor año para mí, es cuando mejor he volado, más centrado, más rápido he volado, más focus. Espero tener la oportunidad este año, digamos que tengo esa espinita clavada.

¿Cuál es tu objetivo para 2021? ¿Cómo anda el tema de la competición?

Han aplazado mucho, incluso para el 2022. Había un campeonato en Brasil en 2020 que se canceló para el 2021 y que ahora se ha vuelto a cancelar para el 2022. Ese campeonato del mundo en Brasil también tengo ganas de tomármelo como un buen logro, porque iríamos como equipo nacional a intentar conseguir pódium. He hecho varios pódiums internacionales con el equipo nacional.

Te he estado hablando más a nivel personal, pero con el equipo nacional hemos conseguido subirnos al pódium segundos y terceros siempre compitiendo entre Francia y Polonia que son los más punteros, por eso somos deportistas de alto nivel por conseguir pódiums en el orden internacional.

En 2020 no se ha podido, el 2021 creo que no… y en 2022 iría por primera vez en carrito, en trike, como cuando vuelo a alguien en biplaza en motor, como alguna vez haremos igual un sorteo ya veremos… Iré en esa modalidad.

Será la primera vez que compita en paramotor trike biplaza y en el que llevaré a una pasajera. Tendré que entrenar bastante con ella para conseguir puntos para el equipo que en ese hueco, en trike con pasajeros, casi nadie lleva y es una buena cosa para hacer puntos para el equipo. Ese sería un logro pendiente que tengo por ahí.

¿Ya está hecho el equipo o hay que hacer un llamamiento?

Más o menos está, pero cambian tanto las cosas… que lo que ahora es de una manera, en algunos meses es otro mundo.

¿De cara al 2022, no sé si 2021, habrá alguna competencia?

-Sí, seguro habrá campeonato de España o similar, en República Checa de slalom, alguna exhibición por ahí y habrá varios eventos al año.

Genial y nosotros te estaremos acompañando. Vimos un video que grabaste basado en el significado y el sueño de volar…

Es uno de mis videos favoritos, con la voz de mi hermanita Claudia. Buscamos los significados en varios libros, los significados de volar, los significados de los sueños de volar. Lo he comparado en varias culturas antiguas también que se asemejan a ese sentimiento, le quisimos dar un poquitín de contenido. La idea fue hacer ver que el sentimiento de volar es el sueño más primitivo del humano, digamos que puedes hacer cosas increíbles, pero volar todavía no podemos. Volar, digo, con nuestro propio cuerpo. Aunque ya se está haciendo de todo.

Para mí siempre fue así, yo desde niño soñaba que volaba, que te levantabas y volabas, yo siempre lo tuve ahí, yo sabía que iba a ser piloto o bombero. Si ves los dibujos míos de chavalín ves que siempre eran cosas de bomberos y cosas de aviones y al final lo puedo mezclar de una manera muy guay porque el vuelo que practicamos es el más puro en ese sentido de libertad, estás tú ahí y es un “vuelo lento” que se dice, aunque vayas rápido. Porque estás en medio de la masa de aire, no es que lo atraviesas todo como un avión sino que tú estás ahí en el viento que te incluye para bien o para mal. El sueño de volar es eso, el sueño más primitivo de volar del humano y realmente es como lo siento, como humano.

¿Qué significa para ti volar?

Volar para mí… la palabra es libertad, siempre lo comparo con libertad. Ya no volar con el sentido amplio de la palabra volar que era como el sueño primitivo, sino volar, como lo hacemos ahora, es libertad. Ir por ejemplo con mi furgoneta, tener las cosas cargadas, y estar volando en menos de cinco minutos en cualquier prado y diga, ¡venga! paro aquí. Estar en contacto continuo con la naturaleza, es como la mejor meditación.

Te obliga a estar en el momento, si no estás exactamente en ese momento, bien podrías tener un problema o un mini accidente. Te implica estar, como en cualquier otro deporte de aventura, de montaña, de riesgo -aunque no me guste llamarlo así- estar presente al máximo. Ese sentimiento, con la sensación de libertad de despegar incluso en tu zona, -no necesitas irte a Tailandia- y aterrizas ahí, esquiando con los pies junto a tu furgoneta y te pones música mientras recoges; te quedas ahí viendo el atardecer desde el aire, haces cosas que luego, dices, ¡coño! ¡qué flipada lo que acabo de hacer!

Más tarde vas a tomar cerveza con los amigos y ya se los has contado tantas veces que te dicen “otro vuelo más”, y otro vuelo más, no; totalmente diferente, porque nunca es igual y siempre tiene esa cosa de libertad que realmente es como la defines. Hay veces que estás ahí riéndote y te dices ¡qué flipada! es un poco eso, sin tener que hacer ninguna cosa de riesgo, ni acrobacia.

¿Es más probable que haya un accidente en un deporte de este tipo que en otros?

El riesgo lo pone el piloto, siempre, como el que va conduciendo, como si entras a un juego de manera loca, o como si estás de fiesta y te pasas. Yo, en dieciséis años no he tenido ningún accidente fuerte. En un nivel de vuelo de volar todas las semanas varias veces, quiero decir, que yo soy más de los de la probabilidad de “mientras más vueles, más calidad tienes, más seguridad” aunque hay que tener y reconocer que también está la otra probabilidad de “cuanto más vueles tienes más probabilidad de accidente”; pero eso se asemeja en todo, el que más conduce, el que más viaja, tiene más reflejos de conducción pero también está más expuesto.

Tienes que ser totalmente consciente, seríamos locos si dijéramos que no hay un riesgo. Hay un riesgo, pero es el piloto siempre el que decide si quedarse en tierra si algo no te está gustando. Hay una cosa que es la intuición en este tipo de deportes y existe y yo la noto. Puede ser que está bien para volar, pero ha venido una rachita que no me ha gustado o el equipo no me funciona como siempre, una sensación, y me he quedado muchas veces sin volar.

Un buen piloto es el que sabe decir que no, el que llega siempre al aterrizaje que quiere, es decir, te puede surgir cualquier historia y tienes que aterrizar de emergencia. Pero bueno, siempre tienes que estar previniendo cosas, estás volando y estás viendo cosas, observando el medio, observando la meteorología, la previsión del día y la del día anterior y la del día después para saber lo que está entrando, lo que se va a quedar, lo que va a venir. Estás en eso. No se te puede olvidar que estás volando. Tienes que revisar.

¿Has perdido compañeros de vuelo?

Por supuesto he perdido amigos, he perdido amigos en competición y he perdido amigos de la manera más tonta, pero también los he perdido conduciendo y los he perdido en el trabajo y los pierdes por enfermedades tan burdas como sabemos, como cánceres, y como lo que está pasando ahora. Eso no te puede achantar, te tiene que fortalecer y tienes que saber que eres tú el que pilota, tienes que saber decir que no, tienes que tener valor cuando las situaciones se ponen fuertes. Igual te encuentras una situación que tienes que saber actuar y eso te lo da la experiencia por eso son deportes que van de muy poco en poco.

Al que enseño a volar yo le digo, -hay que saber que hay tres momentos de riesgo muy destacados primero cuando aprendes, porque estás aprendiendo. A veces en segunda mano, aparecen avisos que venden todo porque han cogido un susto en el aprendizaje. Quizás un arrastrón, y ni estabas volando. Segundo, es el momento en que piensas que sabes bastante pero todavía no sabes casi nada. Alumnos a los que se les da bien, alumnos que cogen con mucha ilusión, pero aún no tienes suficiente experiencia y te puede venir una cosa fuerte y no sabes reaccionar. Y tercero cuando sabes mucho también hay un riesgo grande. Riesgo en competición, pruebas prototipos, velas más rápidas, y haces retos e historias que sino no estarías haciendo que son las cosas que al final hacemos, cuando vas a una exhibición o a una competición.

Se trata de un buscar reto, superarse…

Claro. Por ejemplo cuando crucé España, o cuando atravesé las islas de Mallorca a Menorca o en cualquier tipo de competición en la que fuerzas un poquitito más de los normal para intentar ganar unos puntos más y luego igual ni los ganas, y por forzar hasta tienes un cero y un cero significa irte abajo de la competición. Hay que ser muy regular en una competición, muchas veces arriesgas y ahí es donde he perdido a algún amigo, en una competición, y dices qué tontería, estar al otro lado del mundo y tener un golpe que la ha fastidiado, y mira la historia de tu familia y todo lo que has dejado.

Yo, personalmente, siempre tengo un puntito por debajo del nivel del que podría dar, y todo lo que hago lo hago un puntito debajo del nivel, podría dar un poco más y siempre me queda una gotita menos que es en donde yo creo que estás ahí perfecto. No me gustaría liarla nunca por todos los amigos que tengo, familia, ni me lo planteo, pero hay que saber que puede pasar, que está ahí.

Está claro, aprovechando siempre todo al máximo pero siempre todo con precaución.

Siempre con precaución. Estos deportes son para disfrutarlos toda la vida, incluso cuando seas mayor pegar tus vuelitos no tan extremos o todo lo contrario; pero es un deporte para hacerlo siempre y no para que un día tengas un susto y lo abandones.

Quisiera saber alguna anécdota divertida que te haya pasado con algún cliente, con algún compañero…

Anécdotas, muchísimas, buenas y no tan buenas; un susto, por supuesto.

Vamos a dar una buena.

Una buena… en Nepal, que se me olvidó hablar de Nepal. Fue una gran aventura, mi primera aventura, en 2014, justo un año antes del terremoto. Fue el viaje que me cambió realmente la vida, el viaje que me abrió la mente y el momento cuando empecé a querer dedicarme un poco a esto en el tema de viajar en el paramotor por ahí y hacer unas historietas…

De la manera más boba me fui a un río que había en Nepal, que había cocodrilos y todo. Un río potente. Se me paró el motor de la manera más tonta y ahí sí que la pasé muy mal pero me dije has hecho historias muchos más difíciles de hacer, y ahí sí, como anécdota a toro pasado, pero ese momento fue el momento más crítico que he tenido.

¿Y cuando se te paró el motor, adónde terminaste en Nepal?

En el río, en un sitio muy crítico, pues el parapente se te cae, se te pone delante. Tienes que estar muy tranquilo lo mismo que cuando en las competiciones de slalom te vas al agua, aunque haya un barco que te está vigilando, y tienes que salir con salvavidas. Ya nadie se plantea hacerlo sin eso, hay un momento que tienes que mantener la calma, porque todo lo que tú desgastes y tal es en tu contra.

¿Alguna anécdota graciosa?

Anécdota graciosa en Tailandia. Me acuerdo que volamos sobre un templo que yo no sabía que era sagrado. A mí me encanta la religión budista pero yo no sabía que sobrevolar la figura de Buda era una falta de respeto. Yo me quedaba un día o dos días, ayunaba y a ochocientos kilómetros de uno de los vuelos que había hecho, me empiezan a llegar mensajes, mails, llamadas. Me decían que tenía un gran problema y que salía en las noticias de todo el país, que me conocían como “el forastero que sobrevolaba los templos sagrados”. Puedes apagar el móvil y hacer como que no ha pasado nada, pero se me ocurrió volar para atrás, casi todo el día volar para atrás y llevarle un ramo de flores enormes. Estaba todo el pueblo esperándome en el templo. Yo no sabía si me iban a tirar piedras y lo conseguí, se cambió la tortilla. Haces eso y haces amigos.

De repente un policía con el que estuviste en África me manda una foto. Hace bien poco me mandó una foto un chavalín de ese pueblo de Tailandia y todavía tenía la camiseta de parapente Moncho que le había dejado yo a los pies del Buda del templo. Y en principio eso era que no me iban a dejar ni salir del país porque con que denunciara uno, ya no podría salir, y yo no sabía qué hacer y se me ocurrió eso. Lo normal hubiera sido esconderse, eso sí que fue una anécdota buena, encima salimos en la prensa de todo el país como haciendo “Namaste”, pidiendo disculpas y se entendió que había sido todo lo contrario, no hacerlo como una falta de respeto. Eso fue una anécdota máxima.

Podemos decir que Víctor Rodríguez moncho78 es pionero en volar sobre estatuas de Buda…

Pues sí, porque precisamente la selección tailandesa, cada vez que les veo en un campeonato, me dicen -¡cabrón! nosotros ni hemos podido volar en los sitios que volaste tú porque si lo hubiéramos hecho estaríamos en la cárcel. Ahora yo ya no podría hacerlo porque ya sé que no se puede.

¡Ya no te perdonarían!

Y bueno, para hacer la mayoría de las aventuras que he hecho por ahí, siempre ha sido de pedir disculpas a pedir permiso, porque si pides permiso es imposible que te lo dieran, porque no saben lo que es un parapente, o porque es una zona de militares. En África tuve otra, en la isla de São Tomé, porque vinieron los militares después de haber volado una semana entera por toda la isla, y en el último vuelo que me di fui a ver a los bomberos de ahí. Me gusta ir a ver a los bomberos por donde viajo. Esto pasó en São Tomé capital. Me vinieron unos militares, me requisaron todo el equipo, gasté un montón de energía explicando todo bien y me dejaron en la policía militar. Hay mucha corrupción, no hay ni agua. Me tuve que hacer vacunas. Fue mucho desgaste. Tuvo que venir la embajada a buscarme por un mensaje de texto que pude enviar del teléfono de un guardia.

Mi hermana estaba haciendo una especie de voluntariado con una ONG y sabía cómo son estos países africanos. Te hacen prisionero. Luego vino la embajada y fue una historia. La televisión de São Tomé me hizo una entrevista. Recuperamos el equipo y salía a España con exceso de equipaje y oliendo a gasolina. Me pagaron de la embajada y luego tuve que devolverles el dinero. Cuando salía del aeropuerto veía la entrevista que me habían hecho.

Y tuve otra anécdota pero ya sería para contar en una entrevista completa. En China, en las montañas de Tiang Men, otra buena anécdota. Me estoy acordando mientras hablo contigo.

Anécdotas olvidadas que vas recordando…

-Sí, mientras hablamos.

Ya habrá más preguntas y algún anuncio, que se refiere a que haremos una colaboración en febrero…

Sí, ya he dado un poco de pistas por si acaso lo gestionas…

Haremos un sorteo a primeros o mediados de febrero. ¡Estar atentos a nuestras redes! Por último y antes que nos pille otra emergencia, agradecerte. Nos la hemos hemos pasado super bien y ya tendremos la oportunidad de escuchar más anécdotas.

Más de mayor, si escribo un libro, el título será “Liadas y libras”. Siempre se solucionan con anécdotas potentes.

Una última curiosidad ¿cuál ha sido tu velocidad máxima?

En slalom, cerca de cien kilómetros por hora cosa que es totalmente loco. Alrededor de los cien por hora en línea recta. Son “vuelos lentos” pero se hacen prototipos con perfiles aerodinámicos y, además, en los vuelos coges energía centrifuga.

De esta manera y con este dato final nos despedimos del piloto Víctor Rodríguez moncho78 a quien reiteramos nuestro agradecimiento y deseamos el mejor de los éxitos en sus vuelos y en su vida. Pronto volveremos a compartir anécdotas y aventuras y si te sientes motivado te invitamos a que te animes a volar en paramotor una experiencia que seguramente cambiará tu vida para siempre.

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